mardi 27 mai 2008

Desarrollo economico, 1960-1973

INTRODUCCION

Un nuevo gobierno formado en 1957 incorporaba a ministros tecnócratas del Opus Dei, como Ullastres y Navarro Rubio que aprobaron el Plan de Estabilización de 1959. El Plan detuvo la inflación, liberalizó la economía, incentivó las inversiones extranjeras, recortó el gasto público, restringió el crédito, congeló los salarios y devaluó la peseta al fijar la paridad en 60 pesetas por dólar. En un principio estas medidas resultaron socialmente negativas, ya que se redujo el consumo y la inversión y aumentó el paro. Pero en dos años se notaron los efectos positivos del Plan y se relanzó la economía que produjo una rápida y espectacular modernización del país en la década de los 60.

A partir de esta fecha : el bajo coste mundial de la energía, los precios favorables de las materias primas y alimentos, la disponibilidad de recursos financieros externos suministrados por remesas de emigrantes, turismo y entradas netas de capital, la posibilidad inmediata de acceso a una tecnología exterior que había avanzado extraordinariamente y la que se había dado la espalda durante más de veinte años, y la existencia de una mano de obra agrícola execentaria disponible para cualquier posible proceso de industrialización contribuirían conjuntamente a una rápida expansión económica. Entre 1960 y 1973, la economía española creció, en efecto, a una tasa media anual acumulativa del 7,4.

I Estructura sectorial

1960 : el sector primario (agricultura, ganadería y pesca) daba empleo todavía al 41,6 % de la población activa y aportaba el 22,6 % del PIB, el sector secundario (industria y construcción) representaba el 30,3 % de la población activa y el 36,8 % del PIB, y el sector de servicios el 28,1 % de la población activa y el 40,6 % del PIB.

1973 : la estructura sectorial se modifica profundamente: El sector primario sólo daba empleo ya al 24,9 % de la población activa y aportaba el 11,6 del PIB, el sector secundario había aumentado hasta el 36,1 % de la población activa y el 39,0 % del PIB y el sector servicios se había incrementado aún más hasta el 39,0 de la población activa y el 49,4 % del PIB.

En tan solo trece años se había producido, pues, una importante pérdida de peso del sector primario a favor de la industria y los servicios. La agricultura introdujo importantes innovaciones tecnológicas que permitieron mejorar su productividad y liberar, al mismo tiempo, abundante mano de obra, que quedo disponible, bien para los restantes sectores de la economía nacional, bien para atender la oferta de trabajo de algunos países europeos que vivían entonces una etapa de gran expansión económica. Se registraron también modificaciones sustanciales en el peso relativo de las distintas ramas productivas del sector industrial, con una fuerte expansión en la industria pesada, naval, automóvil, equipos y química y retrocesos en consideración en los sectores tradicionales.

II Crecimiento economico

Se consiguió mejorar sustancialmente la productividad del trabajo, pero ello exigió grandes inversiones de capital que crearon una gran dependencia de la financiación y la tecnología extranjera. En cuanto al sector servicios, su espectacular crecimiento se debió fundamentalmente al turismo, que mostró desde el primer momento una marcada preferencia por las regiones meridionales e insulares.

La balanza de pagos deficitaria permanentemente, casi enjugó su déficit gracias a tres fuentes de ingresos: las inversiones extranjeras, las divisas que enviaban los emigrantes y los ingresos de los turistas extranjeros. Las inversiones extranjeras suplieron en parte la carencia de capital pero originaron una excesiva dependencia de los países más desarrollados. El boom del turismo con 6 millones de visitantes (franceses, ingleses y alemanes, principalmente) en 1960, que pasarían a más de 30 en 1973 convirtió a España en el segundo destino turístico de Europa, por detrás de Italia. Los emigrantes en Europa enviaban sus ahorros a España en divisas, muy importantes para el crecimiento. El desarrollo económico quedó estancado a partir de la crisis general de la economía capitalista de 1973.

c) Planes de desarrollo

Consistían en tres planes cuatrienales, iniciados en 1964 - aunque el tercero quedó parado por la crisis de 1973- que coordinaban el crecimiento económico del país. Se fomentó la implantación industrial con ayudas e inversiones estatales en infraestructuras en siete polos de desarrollo ( Burgos, Vigo, La Coruña, Huelva, Sevilla, Valladolid y Zaragoza), zonas atrasadas pero con posibilidades económicas. Los planes estimularon la industria pero raramente cumplieron sus previsiones y acentuaron los desequilibrios sectoriales y regionales. Frente al desarrollo de las zonas industriales (Cataluña, País Vasco, Madrid y los nuevos polos de desarrollo) otros territorios quedaron atrasados (Galicia, las dos Castillas, Andalucía, Extremadura).

En el primer plan de desarrollo (1964-1967) se definieron cuatro grandes líneas de actuación, consistentes en: Establecer un número determinado de polos de promoción y desarrollo industrial en zonas de baja renta, pero con posibilidades de crecimiento económico; Aplicar una política de estímulos y programas concertados con las corporaciones locales para fomentar las iniciativas locales; Potenciar la política de regadíos y concentración parcelaria; Y favorecer institucionalmente los movimientos migratorios interiores hacia las regiones con mayor potencial de desarrollo. El segundo Plan de desarrollo (1968-1971) continúo utilizando estos mismos instrumentos e incorporo algunos otros de análoga naturaleza que, en definitiva, no significaron nada realmente diferente. El tercer plan (1972-1975), sin embargo, cambiaría de filosofía al concebir el desarrollo regional como un objetivo a largo plazo en el que deberían integrarse acciones conjuntas en espacios económicos más amplios, creando las grandes áreas de expansión industrial y diseñando una política territorial de carácter global.

III Despoblamiento y movimientos migratorios

Para este cambio estructural fue imprescindible la migración de la población: cuatro millones de personas realizaron un éxodo rural desde las zonas deprimidas del campo español hacia las regiones industriales (País Vasco, Cataluña, Madrid y los polos industriales) o atraídas por las zonas turísticas de la costa. Dos millones se marcharon a Europa Occidental en pleno crecimiento industrial debido a la favorable coyuntura internacional (Alemania, Suiza y Francia), ya que el modelo español de crecimiento no generaba empleo suficiente para la creciente población activa.

Esta creciente concentración de la población española en el cuadrante nororiental de la Península y en las regiones insulares hizo posible, en cambio, importantes reajustes de la población activa en la totalidad de las regiones, de tal forma que sus diferencias en cuanto a estructura sectorial de la población agrícola en aquellas regiones con fuertes saldos migratorios negativos.

También en la distribución regional del PIB se produjeron cambios de cierta importancia, aunque en todo caso menos intensos que los de población.

Los fuertes movimientos migratorios constituyen el factor explicativo más importante de la disminución de las disparidades regionales durante el periodo 1960-1973. La desigual posición de partida de las distintas regiones en cuanto a su potencial productivo, con los consiguientes efectos multiplicadores en una fas de fuerte expansión económica, han determinado también el grado de aproximación de unas y otras a la media nacional. Pero queda todavía un tercer componente explicativo y que tiene que ver directamente con los niveles de empleo y productividad.


IV Especialización regional a la que se llego en 1973

En primer lugar, hay que señalar que las actividades mineras cayeron en estos trece años alrededor de un 50 por 100, lo que afecto profundamente a Asturias, Castilla y León y Andalucía, que en 1973 se encontraron sin una de las bases históricas de su economía. Por otro lado, las actividades del sector de industrias metálicas- Siderurgia de base, metalurgia, maquinaria y materiales eléctricos, construcción naval- se desarrollaron, sobre todo, en las regiones de Madrid, País Vasco, Navarra y Asturias, que serían precisamente las que sufrirían después con mayor intensidad una crisis que afecto especialmente a estos sectores, al igual que ocurriría en núcleos industriales más reducidos. Y el espectacular incremento de numero de turistas extranjeros, que pasó de 2,9 millones en 1959 a 34,5 millones 1973, fue la causa fundamental del crecimiento que experimentaron las regiones Baleares y Canarias y algunas provincias de las regiones catalana, valenciana y andaluza.

Conclusion

  • Crisis de petroleo de 1973
  • Aperturismo social
  • Turismo ; aperturismo de las mentes, las mujeres se incorporan en el mundo del trabajo



Laure Petillot

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